lunes, 8 de noviembre de 2010

CAPITULO 7

Tumbada en el verde césped, Raúl y yo, estábamos teniendo "una pelea" sobre las formas de las nubes. Como pensareis parecíamos críos de 5 años peleándose por cual tazo es mejor.

-Raúl, ya te he dicho que eso es un rinoceronte... no seas cabezota anda- dije mirando y mientras le guiñaba un ojo.
-Nono, yo te vuelvo a repetir que eso es un dinosaurio...- dijo con cara de satifacción al verme sonreír y guiñarle el ojo.
-Bueno, pues como no sea un dinosaurio amorfo... no entiendo porque se parece tanto a un rinoceronte.
-NO! Leches es un dinosaurio y punto.
-Pues no!- dije
-Pues si!
-Vale... pues ahora y no respiro- dije en tono burlón. Inmediatamente cerré la boca y me tape la nariz, mientras Raúl se reía de mi. En seguida me pusé roja como un tomate, y tuve que quitarme las manos para poder volver a respirar.
-¿Has visto? No has aguantado mucho tiempo sin respirar. ¿Sabías que eres muy cabezota, no?- dijo mirandome fijamente a los ojos.
Reí- Sí, efectivamente, mucha gente me ha dicho que soy un poco cabezota.
-¿Solo "un poco"?- dijo Raúl.
-Bueno, vale bastante.- dije entre risas.
-Pero bastante bastante- dijo Raúl sonriendome.
-Bueno vale, ya, tampoco es para tanto- dije medio enfadada, mientras cruzaba los brazos.
-¿Sabías que muchas veces te hago de rabiar, porque me encanta cuando te enfadas?- dijo en aquel tonito, que a veces me desesperaba.
-No, no lo sabía... pero vamos eres más raro que un perro verde.- dije con tono burlón.
-Es que te pones muy sexy cuando te enfadas.- dijo Raúl mirándome de reojo.
-Anda calla calla, que al final te vas a llevar una segunda bofetada mía de recuerdo- dije riéndome.
-No no por favor, otra de tus bofetadas no.- dijo con tono medio asustado medio sabelotodo.
-Vale vale no te volveré a pegar, si no me das razones, claro- dije mientras me reía a carcajadas.

Me empezó a mirar con ganas de decirme algo, pero por su aspecto parecía que no se animaba mucho a decírmelo.
-Raúl ¿quieres decirme algo?
-No... -dijo confuso.
-¿Seguro? Ya sabes que me puedes decir lo que sea- dije mientras le daba palmaditas en su espalda con cariño.
-Bueno en realidad si quería decirte algo... Mira iré sin rodeos. La noche después de que me dieras la bofetada, en mi casa, no podía parar de pensar en ti... ¿sabes? No me sacaba de mi mente tu forma de ser, tu forma de reír, tu forma de sonreiré, tu forma de andar, tu forma tan sexy de cabrearte, tu forma de hablar, tu olor... Eres tan tan guapa y encima por si fuera poco eres un GRANDÍSIMA persona- hizo una pausa para mirarme a los ojos, yo como no estaba sin palabras, asombrada, confusa....- bueno pues ahora ya sabes lo que realmente pienso de ti: "Que realmente me gustas mucho mucho"- con esta frase, terminó de hablar.

Estaba a punto de echarme a llorar, además de lo que me habia pasado con mi madre ahora salia de la nada Raúl diciendome que le gustaba. Realmente no sabía si creerle, ya que lo conocía de dos días. Pero sentí aquella sensación que ya me habia inundado en corazón anteriormente, es aquella sensación que no se puede describir con palabras en la que sientes felicidad y a veces por desgracias también te toca sufrir con ella. Es la sensación llamada: "Amor".

-Mira Raúl, yo ya sé lo que sientes por mí- hice un pequeñisima pausa, y le miré.- Me estas diciendo cosas muy bonitas y cosas que te agradezco profundamente, pero a mi con dos días de conocerme no puedes venir aquí, plantarte en mi vida y decirme que te gusto. A mi todo esto me lo tienes que demostrar con hechos.

-Ya... pero de todas formas tenía que decírtelo ya no aguntaba más sin decírtelo- dijo mientras me miraba con una triste pero profunda mirada a los ojos.
-Vale...-dije mientras paraba porque ya no me salían más palabras.

Creo que Raúl definitivamente se sentía decepcionado. Yo la verdad esque ahora me sentía bastante culpable con lo que acababa de decir, pero ya no podía rectificar y volver atrás. Tenía que ser dueña de mis palabras.

-Yo he sufrido bastante con mis anteriores relaciones Raúl, yo siempre he sido muy enamoradiza y he salido con chicos, con los cuales realmente no sentía nada especial por ellos. Por eso ahora necesito tiempo, para poder llegar a comprobar lo que realmenete siento y sientes tu, por mi - paré y le miré a los ojos intentando sonreirle para poder sacarle un sonrisa a él tambien, pero desgraciadamente no dió resultado.
-Yo también he sufrido, no te creas que eres la única que puede sufrir por amor Alicia... - dijo con cierto tono de tristeza.
-No me creo la única del mundo que ha sufrido por amor,pero yo he sufrido "demasiado" por este tema...- no pudé continuar, pero una lágrima se deslizó lentamente por mi mejilla derecha e hizó que se hiciera un silencio en la conversación.
-Alicia.. porfavor no vuelvas a llorar, me haces daño. A veces pienso que el que te hago llorar soy yo- dijo tristemente.
-No Raúl no. No creas eso, porque estas muy equivocado- dije mirándole con mucho dolor en los ojos.
-¿Y entonces realmente que te pasa?
-Mira te lo contaré-dije mientras lloraba y lloraba. Yo "he tenido" una pareja hace poco, exactamente hace un mes y medio. Yo estaba fenomenal con el. El me hacia sentir la mujer más féliz, el me enseñó a volver a ser fuerte, a volver a vivir, a poder volver a respirar... y puso un nuevo ser en mi vientre.-hice una pausa y miré a Raúl, estaba boquiabierto creo que lo dejé sin respiración por primera vez. Me miró con cierta curiosidad, y me hizo un gesto para que continuará contándole.Y seguí hablando. Sí estaba embarazada de él. Todo era perfecto, yo me tropezaba y él estaba ahí para sujetarme... el tenía un sueño, y yo le daba esas palabras de aliento que tanto necesitas para poder conseguirlo. Nos anudábamos mutuamente. De veras, no se si sería mi media naranja... porque eso no existe, por lo menos es lo que creo yo. Pero era una persona que me llenaba tanto tanto... que me hacía realmente FELIZ- resalté esta palabra como mi típico moviemiento de manos.
-Bueno y esto es un historia feliz ¿no? que tiene que ver con que hayas sufrido mucho por amor....- dijo Raúl con una mirada escalofriante.
-Pues no Raúl, desgraciadamente no es una historia féliz. Porque no termina este relato aquí, aún falta lo peor.
-Cuentamelo- dijo.
-Si...-dije dudosa. Un día mi padre se puso muy enfermo y tuve que ir a mi pueblo para ir a cuidarlo y asi ayudar a mi madre. Mientrás estabamos en el viaje de ida, paso algo horroroso. Era un dia lluvioso y hacía demasiado frío para aquella época. Este chico, conducía muy bien. Pero el suelo estaba resbaladizo y... cuando menos nos lo esperábamos, de repente vino un coche de frente, que por la lluvia no vimos. Se estampó contra nosotros- dije mientras lloraba como una descosida, miré a Raúl tampoco tenía una buena cara, parecía que de veras la historia le había dolido mucho- Todo fue por la maldita lluvia. Mi novio se murió en el acto. Yo le estaba intentado reanimar pero no dio resultado. Yo simplemente no podía mover las piernas y en cinturón casi no me dejaba respirar. Cuando llegó la ambulancia ya era demasiado tarde. Lo metieron en esa terrible y horrible bolsa de plástico gris, mientras estaba tumbado en el suelo mojado mientras diluviaba. Ami gracias a dios que me pudieron rescatar aunque se me rompió una muñeca y tuve un esguince y no muchas más cosas, excepto que a mi "niño" al niño que llevaba dentro de mi vientre lo perdí para siempre...
-Lo siento mucho Alicia... no me temía que tu historia fuera tan tremedamente triste...- dijo Raúl mientras me miraba con una mirada de dolor... que me hizo estremecerme.

Se acercó a mi y me plantó un beso. Un beso magnífico.

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