miércoles, 3 de noviembre de 2010

CAPITULO 4

Di un pequeño impulso mientras estaba sentada en aquella silla vieja, me sobresaltó el timbre de la casa de mis abuelos. Raúl como no, seguí mirándome. No teníamos mucho tema de conversión. Mi abuelo fue a abrir, la puerta. Pensé que sería mi abuela, pero me equivoqué, era el cartero. Mi abuelo supuso que mi abuela estaría comiendo en casa de Pepa, un gran amiga suya.
-Abuelo, si la abuela no va a venir a comer, porque no vamos comiendo nosotros?
-Está bien, la prepararé. Vosotros quedaros aquí hablando, vale?
Dudé un poco en decir que si, pero al final dije que si.
-Bueno... y en que trabajas?- es lo primero que se me ocurrió decir para romper el hielo.
El seguía mirándome, y yo me sentía "nerviosa", si, se podría decir que nerviosa.
-Pues soy profesor. ¿Y tú?- dijo orgulloso de si mismo.
Me quedé asombrada, trabajaba en lo mismo que yo. No me podría creer que este chulito, diera educamiento a niños.
-Pues en lo mismo que tú, majo.- dije sonriendo forzadamente.
-¿En serio? Mira tu que bien, soy el subjefe del colegio del pueblo, si quieres podría darte un trabajillo.- dijo
-Creo que no necesito nada tuyo...- dije mientras me salia humo por las orejas.
Por una extraña razón este chico me sacaba de mis casillas, y no sabia comprender el porque.
La comida fue muy amena. No hablamos mucho durante la comida, lo único que sabía más era que tenia un año mas que yo, y que no "por ahora" no tenía novia.
-Bueno abuelo, me tengo que ir. Tengo que volver a mi pueblo, y hacer muchas cosas- le dije a mi abuelo, mientras cogía y me ponía me chaqueta.
Le di un beso, y fui hacia la puerta. Como no, Raúl también se iba. Salimos por la puerta juntos.
-Bueno, desde cuando conoces a mi abuelo?-le pregunté a Raúl.
-Pues desde que nací, es un gran amigo de mi padre.- dijo, mirando a los ojos.
-Ah vale vale- le contesté.
-Bueno, ¿y tu tienes novio?- me preguntó con su sonrisa picarona.
-¿Y eso, que te importa a ti?- le dije medio cabreada.
-Solo es curiosidad. Pensé que una chica como tú, ya tendría una pareja- dijo
-¿Una chica como yo?- pregunté con cierta curiosidad.
-Si, una chica como tu, tan inteligente, tan alegre pero con ese genio, y sobre todo tan guapa.- dijo
-Bueno, tampoco me hagas tanto la pelota- dije acalorada y roja como un tomate.
-No, no es hacerte la pelota, es la pura verdad- dijo mientras me miraba serio.
Se hizo un silencio, y bueno seguí caminando, y él se quedo un segundo parado, pero aun así, siguió caminando conmigo.
-La verdad es que no te veo como profesor- dije con una sonrisa graciosa en la cara.
-Bah, pues yo la verdad tampoco te veía como profesora- dijo entre risas.
-Una verdad, es que a veces me encantaría borrarte esa sonrisita de tu cara- dije mientras le miraba ya que lo tenia en frente mía.
-Pues borrala, tu puedes hacerlo, ¿no?- dijo mientras se acercaba despacito a mi cara, y acercándose demasiado a mis labios.
Estábamos a 2 centímetros una boca de otra, pero yo no quería besarlo, y lo único que se me ocurrió fue:
PLAFF!-este es el sonido que se escuchó cuando le puse toda mi mano derecha en su mejilla izquierda.
Se puso corriendo la mano en su mejilla, y me miro asombrado. Mientras yo me reía entre dientes.

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